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Drabbles Sobrenaturales [R=T]

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AzureFirework
Champ-Fry

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Fecha de inscripción : 12/11/2012

Drabbles Sobrenaturales [R=T]

Mensaje por AzureFirework el 11/29/2012, 2:49 pm



Nombre: Desventajas de vivir con un vampiro.
Descripción: John, ser humano con una rarísima familia, relata sus vivencias y los problemas que conlleva el congeniar con un vampiro en la loca sociedad actual. "Los vampiros traen problemas, y quien los quiera conocer debería saberlo..." / Dave y John principalmente. T por sangre y eventuales palabrotas.
Rango: T
También lo publiqué en ff.net para que no crean que ando robando historias de allá :C



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Serie de Drabbles ambientados en la época actual, sólo que con la presencia de vampiros y otras criaturas coexistiendo con los seres humanos. No basado en crepúsculo, quiero aclarar eso... más bien basado en mi juego de los sims, hola (?).

Dave Strider es vampiro y John es un humano. Amistad y, ¿quién sabe? Quizás más adelante lleguen a algo más.


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Entrada número 1: Sangre.

Los vampiros traen problemas, y quienes los quieran conocer deberían saberlo.

No importa lo que estés haciendo o si tu trabajo es muy importante, pues cuando un vampiro tiene hambre ¡la tiene! Y no pensará en nada más que su posible almuerzo hasta que su sed esté saciada. Si no han comido por días se quejarán cada cinco minutos de que tienen hambre, si es que no se han avalanzado a atacarte, y si comieron lo que sea basta con solo sentir el pequeño aroma metálico para que sus estómagos vuelvan a empezar a rugir. Al parecer, por muy extraño que paresca, estos seres no quedan satisfechos a menos que la cena sea muy buena o hasta que hayan bebido cinco litros para compensar la falta de líquidos fluyendo por su cuerpo (además de los urinarios, claro está).

Si quieres vivir junto a un vampiro debes recordar siempre el tener un mini refrigerador lleno de sangre de donadores del hospital o carne animal cruda para que se alimenten... Debes recordar SIEMPRE volver a llenar las provisiones o si no terminarás tú siendo el almuerzo. Yo lo aprendí a la mala, y esa es la razón uno por la que estoy escribiendo esta guía.

Hoy ingresé al cuarto que Rose me asignó en su casa mientras reconstruyen la mía. Un demonio, haciéndose el graciosillo, se metió en casa que pudo haciendo colapsar las redes eléctricas, lo que gatilló el inicio de un incendio por corto circuito y el que los magos intentaran pararlo. No tuvieron éxito, así que mientras reparan los daños la matriarca de las Lalonde nos ofreció a mí y a mi familia el permanecer juntos en la mansión que posee. Es cómoda y todo, pero nunca nos comentó a mí y a mi papá que miles de criaturas diferentes compartían el techo con nosotros. Fue una gran sorpresa al ingresar encontrarme con mi prima Jade a quien no había visto desde hace años... ¡Sigue igual! Deben ser las ventajas de ser un hada, supongo.

En fin, a lo que iba.

Cuando entré al cuarto, completa oscuridad, cortinas cerradas y silencio absoluto, unos débiles quejidos resonaron en el lugar a la vez que una metálica pestilencia hacía de miasma del averno. Eran eso de las tres de la tarde y me llamó poderosamente la atención que mi compañero de habitación estuviera despierto. Siendo vampiro él tiende a dormir de día, por lo que no es normal el escucharlo cuando el sol domina el cielo y menos quejándose. Me preocupé un tanto y cerré la puerta detrás de mí, los rayos de luz que ingresaban apagándose y, ahora sí, dejando todo en completa penumbra. Dejé que mis ojos se adecuaran un tanto a tan inmensa negra sombra y una vez pasaron cinco minutos rodeado sólo por los quejidos del ser envuelto en sábanas pude por fin contemplar a mi alrededor: en el suelo yacían bolsas vacías de sangre de reserva, sin embargo estaban más arrugadas de lo que recordaba, como si en desesperación alguien hubiera intentado sacar hasta la más mínima gota; en la cama contigua a la mía un ser temblaba, como si el frío apuñalara sus entrañas, pero aquello era imposible... El sonido de una criatura clamando por ayuda cada vez más evidente.

No estaba seguro de qué hacer, en realidad. De jugar juegos de computadoras, ver películas y practicar trucos de magia a hacer de niñero para vampiros es un gran salto y nunca antes había yo considerado la posibilidad de que alguna vez fuera a necesitar el conocimiento suficiente para curar a uno de ellos (porque en ese momento pensé que estaba enfermo). Al no saber qué le sucedía dudé un tanto de mi próxima acción y, luego de pensarlo un par de veces, decidí preguntarle qué sucedía.

- Oye... ¿Estás bien? - creo que fue lo que dije. No esperaba verdadera respuesta, por lo que me sorprendió el percibir que dejaba de quejarse. El olor de la sangre tan constante en el aire que dejó de ser un punto importante para mí. Segundos pasaron y el silencio se hizo más atronador, así que volviendo a intentar conversar decidí acercarme mientras hablaba - Hace poco sonabas como si te hubieran herido o algo ¿Qué necesitas?

- ... - no hubo comentarios, lo que me descolocó un poco ¿Y si el vampiro tenía pesadillas? Sinceramente dudé que esa llegara a ser una opción, pero si fuera así ¿estaría mal llamarlo por su nombre? Jade me contó una vez que si a un humano lo llamas por su nombre en estado de sonambulismo era peligroso porque qué sé yo, sin embargo, nunca había especificado acciones para otras criaturas. Sin estar seguro de lo que hacía, y haciéndome el valiente más de lo habitual, susurré su nombre al pensar que mis palabras sonarían demasiado fuertes si hablaba con un tono normal.

- Dave... ¿Qué pasa? - y no necesité más. En menos de lo que canta un gallo tuve al vampiro que había prácticamente invocado, Dave Strider, tomándome de los hombros y afirmándome para evitar que me moviera. No sé en qué instante pasó, fue tan rápido todo, mi espalda topó con la superficie del colchón tan de improviso que me paralicé al cambio de textura. Tanta fue mi impresión que no reaccioné de ninguna manera ante lo que me hacía, si siquiera cuando acercó su rostro a mi cuello, ni siquiera cuando ese par de ojos rojos y brillantes que refulgían en la oscuridad me dirigieron una penetrante mirada desde su posición. No pude con la fortaleza de esos poderosos rubies que, por alguna razón, hicieron que mi pensamiento perdiera foco. Quizás era una extraña magia suya o algo así, pero me sentía indefenso ante el inminente ataque de ese chico. Ya me había hecho la idea de que perdería toda mi sangre, pero luego de unos momentos su mirada se desvió, la fuerza de su agarre disminuyendo.

- ... Solo... - pude escuchar que su voz, fría y calmada, pero a la vez un tanto seca y suplicante en esta ocasión, murmuraba de forma indecisa en mi dirección - ... solo tengo... hambre. - Un pequeño escalofrío recorrió mi espina dorsal al escuchar su confesión. ¿Así que hambre? No podía ofrecerle los chocolates que mi padre me había regalado o esos pasteles que mi abuela envió y que, por algún motivo, Rose insiste en guardar en el refrigerador hasta que alguien se los coma... era obvio que lo que él necesitaba era sangre, y si no me apresuraba en entregársela probablemente iba a tener que enfrentarme con un ser más bravo todavía. No me quedaba opción por más que buscara otra así que, sin decir mucho, volteé mi cabeza a la derecha mientras cerraba los ojos para darle libre acceso a mi cuello. Un débil "adelante" escapó de mis labios mientras esperaba la mordida letal y mis músculos, tensos por la adrenalina de la situación, ya esperaban el dolor de los colmillos siendo enterrados despacio. Pude sentir luego de unos instantes como Dave se movía inquieto sobre mí, como si se hubiera estado debatiendo ferozmente el morder mi cuello o no... Pude sentir el roce de sus labios contra mi piel, una extraña sensación apoderándose de mí cuando el frío vaho de su aliento chocó contra la palpitante arteria de mi cuello... Y pude sentir cómo se alejaba de a poco mientras tomaba mi brazo y tanteaba con los labios mi muñeca. Segundos después la aguda molestia de un leve pinchazo transpasó desde mi antebrazo hasta mis hombros como un veloz relámpago que impacta una antena y, seguido, la sensación de debilidad y somnolencia que se propagaba por mi cuerpo cuando el joven vampiro comenzó a succionar la sangre de mis venas. Estoy más que seguro que empalidecí mientras él se alimentaba de mí.

Tardó menos de lo esperado y bebió menos de lo que pensé bebería, pues al cabo de medio minuto emitió un leve sonido de satisfacción mientras cortaba la circulación de la zona para evitar que perdiera más tejido vital. Mis ojos se abrieron al él acabar y buscaron las gemas carmesí de manera un tanto confundida. Al hayar sus intensos ojos rojos estos sostuvieron la mirada por unos instantes antes de que su dueño susurrara "gracias" y se distanciara para volver a la cama como si nada hubiera pasado. Segundos después dormía como tronco.

Por eso les digo, si van a vivir con un vampiro siempre, pero SIEMPRE ténganle una fuente de comida que no sea sus propias venas. La sensación de pesadez es molesta y, ¿Qué quieren que les diga? Sí duele.

A estas alturas de la noche, que escribo esto, Dave está comenzando a despertar. La luz de la lámpara es la única que me deja ver, pero es más que suficiente para notar la palidez del chico. Tiene mi misma edad, supongo, aunque se le notan razgos más duros e inexpresivos. Se le ve más calmo durmiendo, sinceramente, y con presencia de sentimientos en su ser cuando está hambriento.

Como sea, los vampiros traen problemas, y quienes los quieran conocer deberían saberlo. Esa es la razón dos por la que escribo esta guía, para que no estén tan perdidos como yo en sus primeros encuentros con ellos.

Solo espero sobrevivir para pasarle a alguien esto.



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    Fecha y hora actual: 12/16/2018, 10:30 am